jueves, 20 de enero de 2011

EL CIERRE DE GAROÑA SE COLO EN EL DEBATE DE PENSIONES. AÚN NO ESTÁ DECIDIDO EL FUTURO DE CAMPS

GAROÑA EN EL DEBATE DE PENSIONES.- La confusión ha sido enorme, a lo largo de todo este miércoles, sobre la eventualidad de que el cierre de Garoña fuera “cromo a intercambiar” en las negociaciones sobre la edad de jubilación. Veamos la cronología del asunto: Señalaba esa posibilidad una crónica exclusiva de La Vanguardia, que relataba que el pacto global que negocian Gobierno, patronal y sindicatos incluía la necesidad de replantear la política sobre la energía nuclear. En concreto, según esta crónica, propone que se alargue la vida útil de las ocho centrales nucleares en funcionamiento, siempre que no impliquen problemas de seguridad. Aunque este planteamiento permitiría, teóricamente, reconsiderar el cierre de Garoña, las fuentes consultadas no se han pronunciado. “En ningún sitio aparece Garoña, pero tampoco se excluye, está en la lógica del acuerdo” señalan fuentes de la negociación. En cualquier caso, el acuerdo sobre revisar la política nuclear está condicionada a que salga adelante el retraso de la edad de jubilación. Los sindicatos -se explicaba en la información-, intentan plantear cambios en un coste básico para las empresas, como es el energético, y además salvar empleos, algo importante a la hora de vender el pacto social a sus bases. El acuerdo no pretende hacer una definición de la aportación futura de las distintas fuentes de energía, se limitará a hacer una recomendación que surge con la fuerza de un análisis común. Es decir, replantear el uso de la energía nuclear. En las horas siguientes a la aparición de esta crónica, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, confirmaba sus términos y reiteraba las explicaciones y justificaciones que forzaban que se ampliara la vida útil de las centrales nucleares para facilitar el pacto de pensiones... Sebastián, en cambio, señalaba su opinión contraria a reabrir la decisión de cerrar Garoña, cuestión que daba ya definitivamente por resuelta e intocable. Preguntado en la 'Cadena Ser' por el fin de la central de Garoña, previsto para 2013, Sebastián afirmó que su cierre dentro de dos años "es firme".Pero, sólo horas después de que el ministro de Industria lo negase, fuentes del Gobierno filtraban que el Ejecutivo ofrecía a los sindicatos incluso el retraso del cierre de la central nuclear de Garoña, a cambio de un pacto global en pensiones, reforma laboral y energía. Oferta que los agentes sociales aseguraron desconocer porque no fue tratada en sus reuniones con el Ejecutivo. La oferta concreta consistiría en mantener unos 1.000 empleos a cambio de acercar posiciones sobre una reforma que afectará a varias generaciones. Una propuesta que rechazaban tanto UGT como CCOO: La negociación de las pensiones tiene entidad por sí misma y "no es objeto de cambalaches", ha lamentado el portavoz de Comisiones, Fernando Lezcano. La oferta resultaba muy sorprendente para los sindicatos. "Si dijimos que no estamos dispuestos a cambiar cromos" en la negociación de las pensiones, en alusión a la posibilidad de aumentar los requisitos al despido colectivo por pérdidas económicas que incluye la reforma laboral, "mucho menos lo estamos en esta ocasión", decían. Lezcano incluso aseguró que cuando se ha hablado sobre ampliar las negociaciones sobre pensiones a cuestiones como la industria o la energía, no se había entrado en detalles "y mucho menos" sobre el futuro de las centrales nucleares. Fuentes de ambos sindicatos aseguraban que las pensiones son la "parte medular" de la negociación y que sólo cuando se cierre esta materia y se aborde la negociación colectiva y las políticas activas de empleo se pasará a otros temas, como la política industrial, la energética o la innovación.
El dato siguiente fue la reunión de sindicatos y empresarios en el Ministerio de Trabajo para intentar cerrar ese principio de acuerdo global que abarcaría la reforma laboral, la del sistema de pensiones y la política energética. Uno de los puntos con mayor desencuentro, la jubilación a los 67 años que propone el Gobierno, -se decía a esas horas- ya no sería un problema para UGT y CCOO gracias a la oferta sobre Garoña, según fuentes del Ejecutivo. Sin embargo, ambos sindicatos negaban que hubieran cedido en la cuestión del retraso de la jubilación a los 67 años, sobre la que precisamente han convocado concentraciones en las sedes de la Seguridad Social de toda España. Uno de los puntos clave de la negociación son los requisitos que deberían cumplir los trabajadores para jubilarse con 65 años; el Gobierno ha propuesto 41 años cotizados y los sindicatos piden rebajar esa cifra. Junto a la negociación en la mesa de diálogo social, el Gobierno ha iniciado contactos informales con los grupos parlamentarios, pero la negociación formal no empezará hasta después del 28 de enero, fecha en la que el Consejo de Ministros aprobará su propuesta de reforma de las pensiones haya o no acuerdo con los agentes sociales.
Los diarios de este jueves recogen ese desencuentro final: El gobierno no incluye ante los sindicatos la prórroga de Garoña; el Gobierno da marcha atrás y acepta mantener Garoña, Caos nuclear en el debate de la jubilación, Zapatero frenará el cierre de Garoña a cambio de un gran pacto social; el gobierno gana tiempo para decidir sobre el cierre de Garoña; la irrupción de la energía nuclear enturbia el diálogo social; el debate nuclear enmaraña durante un día el diálogo social, son los titulares de las correspondientes crónicas en El País, Público, El Mundo, ABC, La Vanguardia, El Periódico de Cataluña y La Razón, respectivamente. Fruto e todo un día de informaciones contradictorias y confusas...

AUN NO HAY CERTEZA SOBRE LA CANDIDATURA DE CAMPS.- Aseguraba este miércoles el diario La Vanguardia que, de no mediar un terremoto político Francisco Camps volverá a ser el candidato del PP valenciano a la Generalitat Valenciana. Sin embargo, añadía esta crónica, entre las filas de los populares valencianos se han extendido una inquietud, porque, a pocos meses de la celebración de los comicios autonómicos, la dirección nacional del PP aún no ha ratificado la candidatura de Camps. Y se asocia este retraso al temor de que la justicia adopte alguna decisión en las próximas semanas, como abrir juicio contra el president por el presunto delito de cohecho pasivo –el asunto de los trajes-,  que podría desbaratar los planes del partido en Valencia. De lo que no hay duda es de que Camps quiere ser candidato; una determinación que está dispuesto a mantener aunque deba sentarse en el banquillo de los acusados ante un jurado popular. Dice el cronista valenciano que en los últimos días la cuestión ha estado presente en todas las ocasiones en las que el president se ha ubicado frente a los periodistas. La pasada semana en Bruselas, preguntado sobre si su candidatura corría peligro a causa de la justicia, Camps evitó la respuesta. Un día después, requerido sobre el mismo tema, negó que el retraso de su nominación se debiera al proceso instruido contra él y otros dirigentes del PP salpicados por el caso Gürtel y por los regalos de Orange Market. Este martes, ante la insistencia de los periodistas, respondió que “nunca ha habido” quinielas sobre la candidatura a la Generalitat Valenciana. Y, no sin cierta ironía, ha subrayado que “apostar por Camps es apostar por un uno fijo”. El problema es que no todos en la cúpula del PP valenciano tienen la misma tranquilidad. ¿Podrá soportar la dirección nacional del PP la candidatura de Camps si se le abre juicio?; lo que no deja de ser un hecho inaudito en la democracia española. ¿Cómo podrá gestionar el partido el combate de unas elecciones autonómicas valencianas mientras toda la atención queda desviada hacia el hipotético juicio contra el president?. En estos momentos, varias personas del entorno de Camps trabajan en todas las hipótesis posibles; siempre desde la idea de que, pase lo que pase, el candidato debe llegar entero al día de las elecciones autonómicas. Varias son las razones que barajan: la primera, que las encuestas apuntan a una victoria aplastante del PP valenciano, a pesar del caso Gürtel. Es decir, se busca la absolución de Camps en las urnas, diga lo que diga la justicia. La segunda: que abrir ahora un proceso de sustitución al president sería, tal vez, peor remedio para un partido donde no se puede descartar una fuerte crisis interna si Francisco Camps deja de liderar el partido.
A pesar de todo algunas conclusiones parecen ya válidas. El caso Gürtel ha erosionado notablemente la relación entre Camps y Mariano Rajoy, lo que dificulta o impide que el president valenciano pueda, en esta coyuntura, jugar un papel mayor en la política nacional. Otra conclusión es que si el TSJ de Valencia observa también indicios de posible delito electoral, y de financiación ilegal, del PP valenciano, la situación de Francisco Camps y de algunos de sus hombres fuertes sería realmente complicada. Y la última, es que sorprende que, a pesar de todo este escenario, el PSOE valenciano siga sin repuntar en las encuestas o incluso que se vaticine que va a obtener el próximo mes de mayo los peores resultados de su historia.

1 comentario:

Churro dijo...

Justo ahora leía un articulo sobre el asunto de la nuclear de Garoña... La negociación se tensa por vincular las pensiones con el futuro nuclear