domingo, 21 de noviembre de 2010

ZAPATERO DSE SINCERA SOBRE SUS PLANES PARA ECELERAR LA RECUPERACIÓN. UNANIMIDAD EN LAS ENCUESTAS CATALANAS. CIU AL BORDE DE LA MAYORÍA ABSOLUTA

ZAPATERO SE SINCERA.- La sensación que deja tras de sí la lectura de la amplia conversación que el jefe del Gobierno, Rodríguez Zapatero, mantiene este domingo con el director de El País, es que ha podido cometer errores, pero “ya” sabe dónde estamos y cómo se sale de esta intrincada situación a la que nos ha conducido la crisis, con tan elevado coste. Zapatero parece que pretende, con estas manifestaciones, compartir los problemas que siente y padece un presidente en tiempos de dificultades y de decisiones comprometidas y arriesgadas. Y deja una cuestión a resolver por el lector: ¿Se habría comportado de manera parecida otro líder político, incluido, o empezando, por el que generalmente lo critica por sistema y sin piedad? O sea, ¿cómo lo hubieran hecho Rajoy, o Mas, o Aguirre,o el propio Rubalcaba? En esta conversación ya ha dejado de “funcionar” o de “existir” el Zapatero que, esta misma semana, expresaba sus muy serias dudas sobre si la recuperación está a la vista y al alcance. Hemos recuperado el optimista antropológico, con soluciones para cada cuestión pendiente, que vuelve a sacar conejos de la chistera, como el anuncio de que piensa convocar a las 24 grandes empresas-empresarios del país para acelerar la recuperación. O que confiesa que las relaciones con Rajoy son mucho más alentadoras y constructivas de lo que aparecen y aparentan en los debates de cada miércoles, a cara de perro y desde el odio profundo entre ambos. Zapatero, se lo pretenda o no, logra esa solidaridad con el ciudadano que lo está pasando mal o muy mal, pero que reconoce que el presidente no lo está pasando mejor, aunque en ocasiones se va precisado a justificar lo que hubiera parecido de todo punto injustificable e inadmisible. Por lo demás, aborda cualquier cuestión de actualidad, y trata de dar la respuesta adecuada para cada una: Sahara y Marruecos, el voto de los abertzales vascos, el final, pero no tanto, de ETA, la solidez del euro y de nuestra propia economía española, la generosidad de Moratinos, el respeto al Congreso que le pidió el cierre del Ministerio de Igualdad…, y hasta su propia candidatura para las elecciones de 2012. ¿Qué hará Zapatero? En el debate terrorista de la última semana había quedado muy desdibujada su intención de ser quien acabe con la crisis, y más bien pareció una de sus víctimas. Ahora, vuelve a estar en forma, y decidido a afrontarla y acelerar la recuperación. Parece evidente que no le gustaría que nadie asumiera esa tarea sin concluir, por difícil que le resulte y lo fatigado que ya esté. Pero dice muchas cosas, sumamente variadas, en esa conversación con el director de El País que ocupa media docena de páginas completas del diario: Que estamos en la banda media de la UE en la reducción del déficit, moderada respecto a Francia y Alemania. Que el 12 de mayo supo que entrábamos en otra fase de conciencia de la crisis, el efecto llegaba a toda la población. Que en la crisis existía la necesidad de comprobar que el Gobierno era capaz de tomar decisiones difíciles. Que hay un déficit de responsabilidad democrática. Que si a los mercados no se les ponen reglas, campan a sus anchas. Que nuestra salida a la crisis es social, tenemos la mayor cobertura al desempleo de la democracia. Somos socialdemócratas, recortamos en situaciones imprescindibles; para los partidos liberales es su ADN. Que no es fácil decir a los trabajadores que toca una época de contener salarios, y a los empresarios, los beneficios. Que el tiempo de los ajustes es un tiempo duro. Que sabe lo que tiene que hacer. “Y lo voy a hacer”. Que hemos vuelto a unos niveles de riqueza equiparables a 2006, lo supone una pérdida del 15% o 20%. ¿Si va a hacer falta más recortes? "No hay ninguna previsión de que podemos llegar a la perversión de que a un país se le estigmatice por apoyarse en otros Gobiernos. Hay que adecuar el tiempo que tenemos que trabajar a la pensión que podemos cobrar. Y sobre su propia candidatura 2012. "Uno tiene el derecho a decidir y a decidir cuándo explica su decisión". El error de la T-4 fue más duro para mí: afirmar que íbamos a estar mejor y al día siguiente, un atentado. ¿El mayor error? "No tendría que haberme empeñado en el debate de si había crisis o no". Si relevaba a De la Vega, debía hacerlo con los que estaban desde 2004, excepto Salgado, inmersa en la crisis. Moratinos es de una extraordinaria bondad. Y si he decidido su cambio es para buscar un nuevo impulso. El cambio de Gobierno tenía como objetivo fortalecer el discurso y la acción política del Ejecutivo. ¿Ve a Rubalcaba de presidente? "A Alfredo Pérez Rubalcaba le veo en cualquier responsabilidad política". Defiendo que la Iglesia no puede limitar el poder político, pero sí se puede mantener el concordato. Paradojas de la política. Con las primarias Tomás Gómez ha superado los problemas que tenía. Benidorm: "Fue una decisión muy meditada de la militancia y no vamos a admitir ninguna crítica del PP". Montilla ha realizado una buena gestión, es serio y riguroso. Esto se lo van a reconocer los catalanes. Estoy convencido de que Rajoy sabe y está de acuerdo en reformar el sistema de pensiones. Respeto al Tribunal Supremo y también aprecio a Baltasar Garzón en lo que he conocido de su tarea. Sabemos que la cuenta atrás de ETA ha empezado, pero no sabemos cuánto va a durar. Batasuna ha ido afirmando su separación de la violencia, pero ha de ser mucho más contundente. Hay una sensibilidad que entiendo hacia el pueblo saharaui. Hay una parte débil y una más fuerte. Marruecos es un colaborador activo en la prevención y lucha contra amenazas serias para la seguridad. Hemos lamentado los sucesos del campamento y la ONU ha utilizado la misma expresión. La solución al Sáhara no se puede imponer a ninguna de las partes, tiene que ser fruto del acuerdo. En caso de duda, yo no dudo de Felipe. Me pareció excesiva la polémica de los días siguientes. Desde que llegamos al Gobierno hemos mantenido la capacidad de interlocución con las dos partes…
LA ENTREVISTA DE EL PAÍS.- A una semana de las elecciones catalanas y a seis meses de las municipales y autonómicas, el presidente Rodríguez Zapatero, entrevistado por El País, no prevé más recortes sociales, explica la última crisis de Gobierno y defiende su posición en el conflicto del Sáhara. Esta es la segunda entrevista que el mismo diario publica con el presidente del Gobierno este año. La primera fue en enero. En aquel momento, parecía que las cosas no podían ir peor. Su valoración entre los ciudadanos era mala; el desempleo, elevado y a la crisis no se le veía remedio. Una situación que en conjunto conformaba lo que entonces describí como el momento más complicado de sus seis años en el poder. Entre muchas otras cosas, dice Zapatero: Estamos en la banda media de la UE en la reducción del déficit, moderada respecto a Francia y Alemania. El 12 de mayo supe que entrábamos en otra fase de conciencia de la crisis, el efecto llegaba a toda la población. En la crisis existía la necesidad de comprobar que el Gobierno era capaz de tomar decisiones difíciles. Hay un déficit de responsabilidad democrática. Si a los mercados no se les ponen reglas, campan a sus anchas. Nuestra salida a la crisis es social, tenemos la mayor cobertura al desempleo de la democracia. Somos socialdemócratas, recortamos en situaciones imprescindibles; para los partidos liberales es su ADN. No es fácil decir a los trabajadores que toca una época de contener salarios, y a los empresarios, los beneficios. El tiempo de los ajustes es un tiempo duro. Sé lo que tengo que hacer. Y lo voy a hacer. Hemos vuelto a unos niveles de riqueza equiparables a 2006, eso supone una pérdida del 15% o 20%. ¿Van a hacer falta más recortes? "No hay ninguna previsión de que hagan falta más recortes". No podemos llegar a la perversión de que a un país se le estigmatice por apoyarse en otros Gobiernos. Hay que adecuar el tiempo que tenemos que trabajar a la pensión que podemos cobrar. Candidatura 2012. "Uno tiene el derecho a decidir y a decidir cuándo explica su decisión". El error de la T-4 fue más duro para mí: afirmar que íbamos a estar mejor y al día siguiente, un atentado. ¿El mayor error? "No tendría que haberme empeñado en el debate de si había crisis o no". Si relevaba a De la Vega, debía hacerlo con los que estaban desde 2004, excepto Salgado, inmersa en la crisis. Moratinos es de una extraordinaria bondad. Y si he decidido su cambio es para buscar un nuevo impulso. El cambio de Gobierno tenía como objetivo fortalecer el discurso y la acción política del Ejecutivo. ¿Ve a Rubalcaba de presidente? "A Alfredo Pérez Rubalcaba le veo en cualquier responsabilidad política". Defiendo que la Iglesia no puede limitar el poder político, pero sí se puede mantener el concordato. Paradojas de la política. Con las primarias Tomás Gómez ha superado los problemas que tenía. Benidorm: "Fue una decisión muy meditada de la militancia y no vamos a admitir ninguna crítica del PP". Montilla ha realizado una buena gestión, es serio y riguroso. Esto se lo van a reconocer los catalanes. Estoy convencido de que Rajoy sabe y está de acuerdo en reformar el sistema de pensiones. Respeto al Tribunal Supremo y también aprecio a Baltasar Garzón en lo que he conocido de su tarea. Sabemos que la cuenta atrás de ETA ha empezado, pero no sabemos cuánto va a durar. Batasuna ha ido afirmando su separación de la violencia, pero ha de ser mucho más contundente. Hay una sensibilidad que entiendo hacia el pueblo saharaui. Hay una parte débil y una más fuerte. Marruecos es un colaborador activo en la prevención y lucha contra amenazas serias para la seguridad. Hemos lamentado los sucesos del campamento y la ONU ha utilizado la misma expresión. La solución al Sáhara no se puede imponer a ninguna de las partes, tiene que ser fruto del acuerdo. En caso de duda, yo no dudo de Felipe. Me pareció excesiva la polémica de los días siguientes. Desde que llegamos al Gobierno hemos mantenido la capacidad de interlocución con las dos partes
LA SEGUNDA ENTREVISTA.- Recuerda el director de El País que entre enero y esta segunda entrevista, las cosas han ido a peor, y se han venido a suceder momentos tan agónicos en España (pero también en una Europa que vio por primera vez peligrar la estabilidad de su moneda), que pocos, aun entre los votantes socialistas, dejaron de albergar dudas sobre las capacidades del Gobierno que presidía Rodríguez Zapatero. El hundimiento de Grecia desencadenó una enorme crisis en los mercados de deuda, la desconfianza se extendió a España y, presionado por los mercados y sus socios europeos, el presidente afrontó una debacle política cuando el 12 de mayo anunció desde la tribuna del Congreso el mayor recorte social en democracia, seguido de una huelga general en septiembre. Y se pregunta si dispone aún de margen el presidente para recuperarse, y si están dispuestos los españoles a seguir otorgándole la confianza después de todo lo que ha sucedido… Y responde: Los datos indican que no. Pero durante la conversación el presidente se muestra confiado en que sí. Cuando la situación mejore, sostiene, resultará más fácil explicar (y también comprender) lo que ha sucedido, por qué ha sucedido y las razones últimas de sus decisiones. Zapatero admite que su tendencia a realizar declaraciones optimistas, que luego la realidad acaba muchas veces por negar con crueldad, conlleva un coste para su credibilidad entre los ciudadanos. Aun así, se defiende: forma parte de sus obligaciones como hombre de Estado, aunque alguna de ellas (como su escueta respuesta -"no"- a la pregunta en enero pasado de si España corría algún riesgo en los mercados financieros, cuando Grecia ya apuntaba en el horizonte) deje siempre sospechas sobre su capacidad para valorar adecuadamente los riesgos. Zapatero adelanta también algunas de las iniciativas con las que cuenta en los próximos meses: nuevas medidas, algunos estímulos y la convocatoria a los 25 mayores grupos empresariales del país para tratar de acelerar la salida de España de la crisis.
ANTES DE LA DEBACLE.- Zapatero empieza refiriéndose a la “difícil” noche del 9 de mayo. Fue una noche de insomnio, porque la vicepresidenta económica estaba en una reunión del Ecofin, teníamos una crisis en los mercados con el euro, con la estabilidad de la deuda de algunos países, entre ellos España, y concertamos que había que tomar medidas para acelerar e intensificar la reducción del déficit. Eso supuso un compromiso por parte de España de reducir el déficit el 1,5% más del PIB de lo que habíamos previsto en enero. Estaba en contacto telefónico permanente con Elena Salgado Me mandaba un mensaje o me llamaba por teléfono. La última vez que hablamos eran cerca de las tres de la madrugada. Y luego esperé despierto a ver las reacciones de los medios de comunicación, del Nikkei, de los futuros. Fue una noche intensa. Pero la verdad es que tienes que tomar decisiones y las tomamos. Y sobre los efectos de aquellas decisiones dice: Tomemos un poco de perspectiva: los recortes sociales han sido muy limitados. Debo decir que bajo mi Gobierno, la legislatura pasada incrementamos un 40% el gasto social. No había precedentes de un aumento tan grande, y hemos renunciado apenas al 1%, fundamentalmente el conocido como cheque bebé y la no revalorización de las pensiones en 2011. Sobre el recorte salarial de los funcionarios, estrictamente no es un derecho social. Es un recorte salarial duro, difícil, pero no es un derecho social. Digamos que lo que son prestaciones sociales, tuvimos que aceptar prescindir del cheque bebé, como política de ayuda a la familia, fundamentalmente, y la no revalorización de las pensiones en 2011. Y recuerda que cuando adoptó esas decisiones, estaba usted solo en su vivienda, sin asesores. Y razona: Como nuestro PIB está en un billón, el 1,5% son 15.000 millones de euros. Los cálculos los tenemos muy interiorizados. Pongamos la perspectiva: si vemos los esfuerzos de reducción del déficit que han hecho la inmensa mayoría de los países de la Unión Europea, nos daremos cuenta de que estamos en una banda media, perfectamente moderada respecto a lo que han hecho Alemania o Francia. Y menos que Inglaterra. No me costó decir sí. Era muy consciente de que debíamos hacerlo. Siempre he pensado, y con los meses transcurridos he afirmado ese pensamiento, que la crisis de mayo posterior a lo de Grecia tenía una parte más de sensaciones que de realidad. Existía una duda sobre España y sobre sus posibilidades para cumplir con sus compromisos de pago de deuda durante 2010. Sabíamos que podíamos hacer frente a los compromisos, pero las sensaciones se imponen. Y a esa inquietud solo había dos maneras de responder: uno, demostrar que existía una voluntad firme de reducir el déficit; y dos, la transparencia de nuestro sistema financiero. Bien, respondimos a las dos cuestiones con determinación. Decir que no hubiera sido una gravísima irresponsabilidad pues no hubiera habido acuerdo y al día siguiente la inestabilidad en los mercados y la desconfianza hacia las deudas soberanas, y entre otras a la nuestra, nos habría puesto en una situación complicada. En 2009 el discurso ante la crisis fue implementar estímulos fiscales. Esos estímulos fiscales generaron un déficit que ocasionaba una gran inquietud en los mercados. Existe una conciencia en Europa y en los organismos internacionales de no haber anticipado ese riesgo con suficiente claridad. No lo anticipó nadie ¿Si España puso en riesgo el euro? No. En ningún caso. Siempre ha habido confianza con la economía española. Lo que existía era la necesidad de comprobar que el Gobierno era capaz de tomar decisiones difíciles. Eso sí. Hay medios de comunicación europeos que tienen una gran influencia y decían: "Este es un Gobierno socialista, que ha hecho una política de ampliar derechos sociales, de gasto social, de inversión pública, ¿será capaz de embridar el gasto?". Teníamos que dar un mensaje contundente. Las 48 horas siguientes fueron de preparación y de concreción. En dónde íbamos a aplicar el recorte. Aunque la reducción salarial de los funcionarios es directa, automática y, seguramente no para ellos, pero para el conjunto de la ciudadanía menos dolorosa. Pero es una reducción fija del gasto muy cuantificable, muy mensurable. No había muchas alternativas. El 12 de mayo se anunciaron las medidas en el Congreso.
UN ANUNCIO DE IMPACTO.- La experiencia de Gobierno te dicta que, una vez tomada la decisión, la tienes que defender con todas sus consecuencias. Ese día sabía que era un anuncio de impacto para la ciudadanía, que entrábamos en una nueva fase de conciencia de la crisis, que la crisis hasta ahora tenía una repercusión muy negativa en las personas que perdían empleo, pero que a partir de ese momento prácticamente el efecto se extendía a toda la población. ¿Si supuso aquel discurso el fin del proyecto político iniciado al ser elegido secretario general del PSOE? No tuve esa conciencia. Tuve la conciencia de dar respuesta a la situación que vivíamos. Tomar la decisión difícil, pero no poner fin a un proyecto. Lo que no puede ser es que la acción del Gobierno esté totalmente al margen de las circunstancias. La diferencia es muy clara. Somos un proyecto socialdemócrata, podemos hacer recortes en una situación que consideramos imprescindible. Los partidos neoliberales consideran que es connatural a su forma de ver la vida y a su ADN. No sentí que estuviera traicionando a aquellos ciudadanos que me habían creído hasta ese momento, cuando afirmaba que existía una salida social a la crisis. No. Mantengo que la salida que hemos dado a la crisis es social. Tenemos la mayor cobertura de protección al desempleo nunca en democracia, que se acerca a un 80%. Eso es una salida social a la crisis. 500 millones de euros para aquellas personas que hayan perdido la prestación asistencial, que hemos introducido ahora. No hemos reducido las becas, ni el gasto en educación ni los grandes capítulos del Estado social como la sanidad y la dependencia. ¿Si creo que estamos viviendo un totalitarismo del mercado? Estamos viviendo un déficit global de responsabilidad pública democrática. El G-20 tendría que haber empezado hace 10 años, que fue cuando empezó la globalización, y tiene que recuperar el tiempo perdido. Esa globalización había generado un sistema financiero con un déficit de reglas. El FMI se tenía que haber reformado hace tiempo; ahora lo hemos reformado desde el G-20, que se ha convertido en el gran foro de gobernabilidad económica mundial. Si a los mercados no se les pone reglas, campan a sus anchas. La política económica que estamos aplicando en este momento es la que va a dar los frutos que España necesita. A mí me gusta que el país tenga superávit público. Entre 2004 y 2008 tuvimos superávit en las cuentas públicas. A ningún gobernante, a ningún empresario le gusta bajar el sueldo a nadie. Lo haces porque no queda más remedio.
SÉ LO QUE TENGO QUE HACER Y LO HARÉ.- El tiempo de los ajustes, del saneamiento, es un tiempo duro. Sé que lo tengo que hacer. Y lo voy a hacer. Aún en los momentos duros, hay que pensar en el futuro, en el futuro del país y de los ciudadanos. Por eso seguimos con un programa intenso de reformas: económicas, laborales, del sistema de pensiones y de sectores de actividad. Y por eso también, no podemos dejar para otro momento la ampliación de derechos de los ciudadanos: garantías contra la discriminación, derecho a morir dignamente, protección de los consumidores. Ese es el programa que el viernes aprobó el Consejo de Ministros. Las cuentas públicas estaban ordenadas. Teníamos unos altos ingresos. No había mucho endeudamiento público, y ese incremento del gasto social era una cantidad limitada. La prueba es que tuvimos superávit. Yo fui criticado también por tener superávit, porque un Gobierno socialista debe invertir y hacer gasto social. Fuimos prudentes. Y además Solbes insistía mucho en reducir la deuda pública. Tanto es así que nuestra prima de riesgo, lo que pagábamos de interés por financiarnos en los mercados, estuvo en un tipo de interés más bajo que el alemán en 2007. Por tanto, hasta en los mercados había una buena percepción, una magnífica percepción de nuestras cuentas públicas. Debo recordar, porque se nos olvida, que seguimos 20 puntos por debajo de la deuda de la media europea. Seguimos con una deuda inferior a la de 2000, 2001, 2002 ó 2003, años de bonanza económica. El tipo de interés por financiarnos en los mercados, en fin, es un poco paradójico, es de los más bajos de la historia de España, el 4,4% a diez años. Es más bajo que en 2002, que en 2003, que en 2001, no digamos que en 1997. Esto parece una paradoja. Pues es así. Explicarlo es importante.¿Si he sentido impotencia en algún momento durante los acontecimientos de los últimos meses? No. Consciente de que había semanas en que cada día había una dificultad mayor, sí. Impotencia, no.
REFORMAS PENDIENTES.- ¿Si los sindicatos no merecen ninguna crítica en absoluto del presidente del Gobierno? Representan a los trabajadores y, para bien o para mal, los trabajadores, especialmente aquellos que han perdido el empleo, llevan la peor parte de la crisis. Yo creo en la representación de los trabajadores, creo en las instituciones que les hemos dado y tengo respeto a los sindicatos. A veces no estoy de acuerdo, pero no les voy a criticar. En general, tampoco he criticado a los empresarios. No es fácil decir a los trabajadores que toca una época de contener los salarios. Pero toca. Si no contenemos los salarios y las rentas... Igual que a los empresarios les toca una época de contener los beneficios. Tenemos que sanear la economía, insisto, de una manera intensa. Pero esto no será para siempre. Tenemos que tener una perspectiva. Hemos vuelto a unos niveles de riqueza equiparables a los que teníamos en 2006. Eso supone una pérdida de riqueza general del país, para unos más, para otros menos, de un 15% o un 20%. Pero es temporal. Lo vamos a recuperar. Lo recuperaremos en cuanto hagamos el saneamiento, los ajustes, las reformas y acertemos en el rumbo. La crisis es responsable de que se hayan producido cerca de dos millones de despidos en tres años. Intentamos cambiarlo con acuerdo. Yo di las máximas posibilidades para que hubiera acuerdo. Mi primera opinión era una advertencia tácita a los agentes sociales para que llegaran a un acuerdo. Antes de que llegaran a un acuerdo no se trataba de decir "lo voy a imponer". Pero una vez constatado que no había acuerdo, siempre tuve la decisión tomada de hacer una reforma en el mercado de trabajo. ¿Si van a hacer falta más recortes? No hay ninguna previsión de que hagan falta más recortes. No, con la situación actual. No, con el escenario que contemplamos para el 2011. No, con las medidas adoptadas. No. Sobre la reforma de las pensiones… Nos hemos dado un tiempo hasta el primer trimestre y vamos a trabajar fundamentalmente con el Partido Popular para explorar todas las vías posibles de llegar a un consenso. Me parece esencial. La reforma tiene que tener un resultado de ahorro del gasto en pensiones y un resultado de sostenibilidad. No necesariamente significa un recorte. Eso significa ante todo adecuar el tiempo de vida laboral, adecuar el tiempo que tenemos que trabajar a la pensión que podemos cobrar. Hay muchas alternativas.
PUNTAS DE LANZA.- Luego responde a la crucial cuestión de piensa acelerar la salida de la crisis. En lo inmediato, las dos prioridades son la inversión y la competitividad. Muy próximamente el Gobierno va a lanzar una gran iniciativa con el objetivo de implicar a los grandes sectores económicos y políticos. Vamos a tomar decisiones y a aprovechar a la vez nuestra proyección internacional. En enero realizaré una nueva gira asiática, que será la tercera en los últimos dos años, porque necesitamos incrementar las inversiones extranjeras en España y mejorar nuestras exportaciones. Estos dos elementos son las puntas de lanza de nuestro crecimiento y ahora tienen que ser además el acelerador de la recuperación. Me estoy refiriendo a intensificar las relaciones, en los dos sentidos, con países como China, Japón, Corea del Sur, la India y Singapur. En pocos días convocaremos a los 25 grandes grupos empresariales de nuestro país. El Gobierno, además de la iniciativa política y de la implicación de las grandes empresas, adoptará decisiones, algunas de ellas aún están en elaboración, y articulará también algunos estímulos. Además de ello, vamos a crear una Comisión Nacional de Competitividad, no como un instrumento coyuntural, sino como un organismo estructural y necesario del que carece la economía española. Bajo el impulso de la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, este nuevo organismo estará integrado por importantes personalidades de la economía y por algunas más que han desempeñado responsabilidades políticas en el pasado. Ellos serán los encargados de definir, evaluar, promover la competitividad de nuestra economía, además de proponer actuaciones concretas. ¿Corre España de nuevo algún tipo de riesgo en los mercados? Respondería ahora con la misma rotundidad: no. La última vez .No, no corrimos ningún riesgo. Tuvimos que tomar medidas para no financiarnos con un encarecimiento mayor. Eso sí compromete a las cuentas públicas de cara al futuro. Volvamos a tener un poco de perspectiva. ¿Por qué hubo crisis en la zona euro? Porque hubo un país que tenía problemas de pago. Ahora ya no hay problemas de pago para un país, porque hay un mecanismo de financiación y de ayuda. No podemos llegar a la perversión de que un país, si pide ayuda porque la financiación a los mercados le está resultando muy cara, se le estigmatice por apoyarse en otros gobiernos o de un mecanismo comunitario. Me preocupa extraordinariamente, no por España, que no va a necesitarlo, sino como reflexión general. No debería ser un estigma. Me importa mucho subrayar esto.
EL EURPO NO ESTÁ EN CRISIS.- El euro no está en crisis. Su cotización se mantiene en niveles razonables, en 1,35, y ahora tenemos más seguridad ante algún riesgo de algún país de hacer frente a sus compromisos. Si voy a The Wall Street Journal y doy un titular bastante llamativo que diga que es posible una nueva crisis en la zona euro, sinceramente creo que es un error. Un error grave para la confianza y grave para los intereses de mi país y de la zona euro. Un analista se puede permitir ser más optimista, más pesimista. Si fallan los pronósticos no pasa nada, sigue siendo premio Nobel. Es así. En mi visión, un gobernante siempre ha de dar una palabra de estímulo, de confianza. Voy a ser muy sincero. La crisis económica que hemos vivido es muy grave y ha impactado a muchas personas en sus expectativas de vida en nuestro país. ¿A quién van a mirar? Al Gobierno. ¿Y dentro del Gobierno? Al presidente del Gobierno. Además, he procurado ser un presidente que siempre está en primera línea asumiendo los problemas. La única manera de que los ciudadanos lo hubieran entendido es haber vivido esta crisis a mi lado. Esto es imposible. Y explicarlo cuando todavía tienes la crisis pesando mucho en la realidad de la gente no es fácil. Cuando tengamos una consolidación mayor del crecimiento, la explicación será más convincente. Pero sé que ahora es muy difícil. Eso no quiere decir que no hayamos cometido errores, soy de los líderes políticos entre los que me sitúo que reconoce errores. El error mayor ya lo hemos comentado alguna vez. El debate con El País tuvo cierta influencia. Debatimos mucho si había crisis o no había crisis. No tendría que haberme empeñado en aquel debate, porque produjo inevitablemente, y lo entiendo, la sensación en la opinión pública de que yo tenía una conciencia relativa de lo que podía suceder. Ese error lo he reconocido en más de una ocasión, igual que reconocí el error de la T-4, que lógicamente fue mucho más duro para mí internamente, de afirmar que íbamos a estar mejor y al día siguiente sufrir un atentado. Estas cosas pasan cuando eres presidente del Gobierno.
EL AÑO 2012 .- Luego, la permanente cuestión de si piensa presentarse a las elecciones de 2012. “Pienso que esa es una decisión que está por tomar y que tendré que anunciar en su momento porque forma parte también de la propia evolución política y de la estrategia política del partido” ¿Por qué se empeña en no decirlo ahora? “Comprendo que haya interés periodístico y también que sea un tema de interés para los ciudadanos. Pero también todo el mundo tiene que entender que uno tiene el derecho a decidir y a decidir cuándo explica su decisión. Y en este momento además creo que los líderes del partido están en ese sentido muy tranquilos.Ahora no estamos en las decisiones sobre las candidaturas. Estamos en el trabajo por superar la crisis y el desempleo. Pienso que ordenar los tiempos en política y las prioridades es importante. ¿Habrá primarias en el Partido Socialista para ser candidato a la presidencia? Está en los estatutos, solo faltaría..” ¿Qué impresión le merece comprobar que según las encuestas son mayoría los votantes socialistas que no desean verle de nuevo como candidato? “Respeto El cambio de Gobierno ha tenido dos objetivos. Uno, el fortalecimiento político del Gobierno, del discurso y de la acción política. Para mí era necesario y es verdad que se ha personalizado en el vicepresidente primero porque tiene un alto valor. No es ninguna sorpresa que afirme que considero que es un magnífico responsable público y además persona de mi total y absoluta confianza. El cambio en el partido tiene también un valor. Creo que Marcelino Iglesias tiene una impronta y un estilo de cohesión y estoy razonablemente muy satisfecho con los cambios, que han sido bien recibidos. Cada etapa tiene su cometido, sus protagonistas y estos días pensaba en la tarea de María Teresa Fernández de la Vega, porque tenía con ella una relación muy intensa y ha supuesto toda una etapa en la que ella ha trabajado como muy pocas personas en la actividad pública. Creo que el cambio de Gobierno ha supuesto un factor de confianza entre nuestro electorado. O mejor, de expectativa de confianza, quiero ser prudente. Ahora lo tenemos que traducir en fortalecer la credibilidad, en fortalecer la idea y el discurso de cuál es el rumbo y el plan que tenemos para España, para la salida de la crisis, para la recuperación económica y para la nueva agenda social. En cuanto a Moratinos, siempre había afirmado, tanto en público como en privado, que era uno de nuestros mejores ministros. Lo ha sido. Quizás es la mejor persona que he conocido en la tarea pública. Es una persona de unas cualidades humanas y de una extraordinaria bondad. Y si he decidido su cambio ha sido fundamentalmente por razones de buscar un nuevo impulso, una nueva energía. Hay una reflexión que está detrás del cambio de Gobierno. Si se relevaba a la vicepresidenta primera me parecía que también debía hacerlo con los que estaban desde 2004 en las carteras ministeriales, con la excepción de Elena Salgado, inmersa en las tareas de salir de la crisis y la recuperación económica. Y eran dos. El ministro de Exteriores y la ministra de Medio Ambiente, antes Agricultura, Elena Espinosa. Por cierto, persona encantadora y de una discreción y eficacia en su trabajo muy notables.
UNNUEVO IMPULSO.- Llegué a la conclusión de que había que dar un nuevo impulso, una nueva energía porque eso seguramente dará oxígeno a esos ámbitos ministeriales. La reducción de los ministerios genera un escaso ahorro desde el punto de vista público. Pero debo añadir: una reducción del ministerio me la había pedido el Congreso en muchas ocasiones. Eliminar precisamente Igualdad, era un símbolo… Sí, pero precisamente por ser un ministerio pequeño era más fácil a la hora de realizar una integración. Entendí que no hacer una reducción en el primer cambio de Gobierno hubiese sido no tener sensibilidad con el Parlamento, que lo había votado en muchas ocasiones. Confío plenamente en que las políticas de igualdad que ha hecho este Gobierno y que va a seguir haciendo, y que va a hacer el Ministerio de Política Social e Igualdad, sea lo que cuente, más allá de una estructura ministerial que no minusvaloro. ¿Si veo a Alfredo Pérez Rubalcaba como presidente del Gobierno. A Alfredo Pérez Rubalcaba le veo en cualquier responsabilidad política. ¿Y sobre Tomás Gómez? Opino lo mismo que opinaba. Siempre he tenido buena opinión. Y además esto es constatable. La decisión de respaldar la candidatura de Trinidad Jiménez fue que Tomás Gómez prácticamente no había tenido ninguna proyección pública y, al igual que otros muchos compañeros, pensábamos que alguien como Jiménez, que había tenido una gran proyección pública y una gran aceptación, podía ser mejor candidata. Paradojas de la política. Ahora, con las primarias, Tomás Gómez ha superado todos los problemas que tenía. Tiene un gran conocimiento y una buena valoración.
LIBERTAD RELIGIOSA.- Confirma luego que ya no va a haber ley de libertad religiosa.”De momento, no, porque es un tema que va a generar un gran debate social. Es una ordenación general, es reconocer una nueva realidad de los fenómenos religiosos. No es de afectación a los derechos individuales como puede ser la ley del matrimonio homosexual, la ley de igualdad, o la normalización de la legislación de la interrupción voluntaria del embarazo. Esto tiene otro contenido. No tiene esa urgencia. Los términos de la relación entre Iglesia y Estado están muy marcados en la Constitución: Estado aconfesional, libertad religiosa. Y la Constitución ordena una relación singular con la Iglesia católica porque hay una mayoría de católicos en España. Bien, eso es lo que se ha cumplido en 30 años de democracia en España. Lo que yo he dicho siempre, mantenido, defendido y aplicado es que los principios doctrinales de la Iglesia católica no pueden limitar al poder político. Pero mantener la relación, sí. Mantener el concordato, sí. Ahora la mayoría civil legisla sobre las leyes civiles. Insisto, me parece que no hay urgencia.
TRANSFUGUISMO.- Los socialistas sitúan al frente de su lista en Benidorm a una persona que abandonó el partido para pactar con un tránsfuga una moción de censura… Fue decisión de los militantes en Benidorm, muy razonada, muy meditada, muy singular y el partido en su conjunto ha entendido que, desde luego, era una situación excepcional y no vamos a admitir ninguna crítica, ningún reproche del Partido Popular, que ha vulnerado la ley contra el transfuguismo no sé cuántas veces.¿Qué credibilidad le queda entonces a Manuel Chaves como presidente del pacto contra el transfuguismo? Desde luego, mucha más que toda la que reclama el señor Arenas por parte del Partido Popular. Insisto: es una situación excepcional y singular y, con todos los casos que hemos tenido y que hemos visto en el ámbito del Partido Popular, no va a producir ningún problema defenderla. A mí desde luego no me lo produce.
OTEGI Y LOS BATASUNOS.- La entrevista a Otegi en El País le pareció “interesante. Batasuna ha ido progresivamente afirmando su separación de la violencia. Pero no lo ha hecho con la contundencia suficiente. Tiene que ser mucho más contundente, mucho más radical. Aquí no caben medias tintas. Aquí sólo se exige y se esperan pronunciamientos rápidos y radicales, inequívocos, firmes. ETA está más débil que en cualquier momento de nuestro periodo democrático. Estamos más cerca del final de ETA, pero el final de ETA no va a ser de hoy para mañana. Llevará su tiempo y no tenemos la experiencia suficiente, ni valen las comparaciones con otros procesos de organizaciones terroristas para saber cómo va a ser ese final. Esto es importante. Sabemos que la cuenta atrás ha empezado, no sabemos cuánto va a durar esa cuenta. Insisto, no va a ser de hoy para mañana. ¿Si cabe esperarlo para esta legislatura? Es difícil. Lo que entendemos por final, o sea, la constatación inequívoca de que no volverá, difícil...¿Y la izquierda independentista vasca se podrá poder presentar a las próximas municipales? También difícil. Y a las autonómicas, difícil también. Si hacen lo que tienen que hacer, lo que les exige la ley, tendrían la oportunidad. Pero yo veo difícil que lo hagan sin que ETA haga algo muy espectacular, muy definitivo en lo que, sinceramente, no tenemos puestas nuestras expectativas. ¿Si informamos a Rajoy de todo lo relacionado con ETA? Sí. No solo yo. El ministro del Interior tiene un diálogo bastante abierto con la oposición cuando tenemos la oportunidad. Además, una parte de lo que hacemos en la lucha contra ETA, una parte policial, importantísima, lógicamente la conocen. Hay una buena comunicación con el Partido Popular. Debo decir, en general, que con Rajoy he mejorado la relación en comparación con la anterior legislatura. Quizá hemos hablado más, no sé. Quizás ha habido algún factor que ha contribuido a eso. Si le preguntara a él seguramente respondería lo mismo. Una cosa es la tribuna del Parlamento y otra es la relación en la aproximación a los temas. Y en mi opinión, esas exageraciones que a veces hace Rajoy y su línea política responden a la debilidad. Quien se siente fuerte, como parece que transmite a los suyos sobre las expectativas electorales, no tiene que exagerar la crítica. Quien se siente fuerte, puede llegar a más acuerdos. Yo estoy convencido de que Rajoy sabe y está de acuerdo en que hay que reformar el sistema de pensiones. Si se sintiera fuerte, lo haría.
GARZÓN, GALLARDÓN, ARTUR MAS.- Siguiente cuestión: si cree que Garzón es un juez prevaricador. “No corresponde al presidente del Gobierno contestar esto. Lo que sí debo decir son dos cosas: que respeto al Tribunal Supremo, como no puede ser de otra manera, y también que aprecio a Baltasar Garzón en lo que he conocido de su tarea.
Las deudas del ayuntamiento de Madrid. ¿Tan difícil le resulta autorizar que el Ayuntamiento de Madrid refinancie 257 de los 7.100 millones que tiene de deuda? Lo extraño sería que hiciera lo contrario, porque eso sería vulnerar la ley y hacer una excepción respecto de otros ayuntamientos a los que se le han aplicado las mismas reglas. El señor Gallardón ha expresado, y tiene razón, que la deuda del Ayuntamiento de Madrid es sostenible a largo plazo. Eso es verdad. Pero para que sea sostenible conforme a los requerimientos de nuestras leyes debe reducir gastos. De los capítulos que él estime conveniente, como han hecho todas las administraciones. La sugerencia, lo razonable que tiene que hacer Gallardón es reducir gastos.
Las relaciones con Artur Mas las califica de razonables. ¿Si le traicioné alguna vez, como él sostiene? Alguna vez hemos hablado de eso. Son relaciones razonables. Tengo respeto por Artur Mas y salvo algunas invectivas que me ha lanzado públicamente siempre he tenido con él una relación razonable. No tengo con él mayores problemas. ¿Será el próximo presidente de la Generalitat de Cataluña? Hay que esperar al próximo día 28. No digo que no tenga posibilidades; las tiene. Montilla ha realizado una buena gestión, es serio y riguroso, y estoy seguro que así lo van a reconocer los ciudadanos de Cataluña. CiU, ¿futuro socio del Gobierno? El Grupo Socialista ha llegado a dos importantes acuerdos con el Partido Nacionalista Vasco y con Coalición Canaria. Acuerdos que nos dan estabilidad y, de momento, no tenemos ninguna perspectiva de nuevos acuerdos.
SAHARA Y MARRUECOS.- Penúltima cuestión: Marruecos y Sahara. ¿Los intereses de España deben prevalecer ante los principios? No. Esa declaración no es mía. Es verdad que en el tema de la relación con Marruecos están los intereses de España, están los intereses de Estado, no la razón de Estado, que es un concepto muy distinto que algunos han utilizado. Que en la relación con Marruecos están implicados los intereses de España es algo incuestionable. En cuanto al Sáhara, desde que llegamos al Gobierno en 2004, hemos mantenido la capacidad de interlocución con las dos partes, cosa que no ha sido fácil en periodos anteriores. Así hemos estado durante siete años. ¿Por qué? Porque siempre he afirmado que la solución al problema del Sáhara, yendo al fondo del asunto, es una solución que no se puede imponer a ninguna de las partes, que tiene que ser fruto de un acuerdo. Y los treinta años últimos nos llevan a esa conclusión. Fíjese que han pasado por delante del conflicto del Sáhara cinco secretarios generales de Naciones Unidas, tres planes sobre el Sáhara -el de 1991, el plan Baker 1 y el plan Baker 2- y cuatro representantes especiales del secretario general de Naciones Unidas para abordar el tema y hay muy pocos países, muy pocos, que mantengan como España la capacidad de diálogo y de interlocución con las dos partes. La mantenemos con Marruecos, por supuesto, con Argelia, con Mauritania y con el Frente Polisario. Esa ha sido nuestra política permanente. En los duros sucesos que hemos vivido ahora, hemos mantenido la posición que ha defendido la comunidad internacional, los países democráticos y Naciones Unidas, y sorprende que esto no se entienda. Marruecos es para nosotros un vecino con el que tenemos que tener una relación de confianza, como pasa con las relaciones sólidas. Y la relación de confianza se establece con la sinceridad. Nosotros a Marruecos le decimos lo que estimamos conveniente y se lo podemos decir con franqueza porque tenemos esa relación de confianza. Y podemos influir en Marruecos porque tenemos esa relación de confianza. Si no la tuviéramos, no seríamos un actor relevante en una zona tan decisiva como es el Magreb, tan decisiva como es el Norte de África, y resulta -es curioso, otra vez el famoso debate sobre las palabras- que hemos lamentado los sucesos del campamento y resulta que Naciones Unidas, el Consejo de Naciones Unidas, ha utilizado la misma expresión. O sea, que todas las grandes potencias del mundo son sumisas ante Marruecos, porque esa sería la conclusión. Esa capacidad de interlocución que España tiene, insisto, con Marruecos nos ha permitido tener una relación de aproximación al tema del Sáhara muy notable y de ayuda al pueblo saharaui. Debo recordar que el Gobierno que presido ha multiplicado por cuatro la ayuda al pueblo saharaui. ¿Qué sucedió en El Aaiún? Esto es algo por lo que hemos trabajado con Marruecos y seguimos trabajando permanentemente. Creo que Marruecos debe tener la máxima transparencia y debe informar. A pesar de que se han cometido errores en alguna publicación española con imágenes, etcétera, eso no es un argumento para que no se dé la información adecuada. Sobre el fondo de lo que ha sucedido, la posición que tiene el Gobierno es una posición de prudencia. Algunas de las informaciones de los primeros días no se han confirmado. Antes o después tendremos un relato fiable sobre los hechos. Por tanto, seamos prudentes. Escuchemos las informaciones de todos y en su momento, si es menester, haremos un pronunciamiento con más elementos de juicio. Debo recordar a la sociedad española que Marruecos es un colaborador activo en la prevención y en la lucha contra amenazas serias que afectan a nuestra seguridad y a la delincuencia. Colaborador activo y serio, más allá del problema del Sáhara. Hay una sensibilidad que entiendo hacia el pueblo saharaui, una sensibilidad sentida. Hay muchas familias que acogen a niños saharauis y conozco bien ese proceso. Hay una parte más débil y una parte más fuerte en torno al conflicto del Sáhara. Pero un Gobierno, con toda la información de la que dispone, tiene que hacer política pensando en el día siguiente, en las consecuencias de las decisiones. ¿Qué nos interesa? ¿Qué es lo mejor para el pueblo saharaui? Que se acabe esta historia de conflicto durante treinta años y que se llegue a un acuerdo. ¿Quién puede propiciar el acuerdo? Pues el acuerdo lo pueden propiciar los países con más cercanía en la zona como España, Francia, o las grandes potencias. ¿Y cómo se propicia un acuerdo entre dos partes? Teniendo capacidad de interlocución con las dos partes. Esta es una reflexión que a lo mejor a un ciudadano no se le puede exigir, pero a un gobernante sí. No solo somos un país que pueda optar por defender una causa. Tenemos que ser un país que pueda contribuir a la solución de la causa. Esto seguramente a una ONG no se le puede pedir, pero a un Gobierno sí.
Y FELIPE Y ETA.-Y ésta sí, es la última materia: la entrevista de Felipe González en El País “Le envié un SMS, que decía “un fuerte abrazo”. Estaba camino de Seúl. La entrevista yo la vi desde una perspectiva distinta. Incluso he tenido alguna duda sobre si alguna de las cosas que decía en esa entrevista no las había dicho ya antes. Claro, yo he tenido conversaciones con él y algunas de sus declaraciones no me sorprendieron. ¿Que muchas no las había hecho en público nunca? No lo sé. Tengo alguna duda, pero lo que sí me pareció excesivo fue la polémica de los días siguientes, las cosas que se dijeron... En fin, en caso de duda, yo no dudo de Felipe.

UNANIMIDAD EN LAS ENCUESTAS CATALANAS. CIU AL BORDE DE LA MAYORÍA ABSOLUTA.- El cambio de Gobierno está en marcha en Cataluña con una Convergència i Unió (CiU) disparada en intención de voto, un Partit dels Socialistes (PSC) en claro retroceso por la crisis, y una Esquerra Republicana (ERC) hundida por la pésima digestión de sus batallas internas. Hay unanimidad en estas apreciaciones en las últimas encuestas de la campaña, que este domingo se han publicado en varios medios. La encuesta de El País augura una hecatombe a ERC, que pasa de 21 a nueve escaños; Ciutadans y el partido de Laporta se benefician de la baja participación. Artur Mas, líder de CiU, ganará las elecciones de la próxima semana con una autoridad que ni Jordi Pujol en sus mejores años logró cosechar: 64 o 65 diputados frente a 30 del PSC. A su vez, señala una segunda encuesta de este domingo, la de El Mundo, que Artur Mas será el nuevo presidente de la Generalitat y podrá gobernar en solitario, sin necesidad de establecer una alianza permanente con otro partido, tal y como quería, según se desprende de la encuesta elaborada por Sigma Dos: 40,4 por 100 de los votos para CiU, entre 61 y 64 escaños, frente al 21,8 para PSC, y 12,7 para el PP, que podría llegar a reunir entre 17 y 19 escaños. Tercera encuesta, en La Vanguardia: La federación nacionalista de CiU lograría entre 63 y 65 escaños, mientras que los socialistas catalanes conseguirían 31 ó 32 diputados. La debacle de ERC sería considerable (lograría 10 y 12 escaños) .ICV retrocede dos puntos y se quedaría con 9 ó 10 diputados. El PP experimentaría un ligero descenso. Tras siete años de gobierno tripartito, la sociedad catalana ha tomado la determinación de cambiar la orientación política, la composición y el liderazgo del Govern de la Generalitat. Cuando falta una semana para las novenas elecciones al Parlament de Catalunya desde el restablecimiento del autogobierno, el nacionalismo moderado de Convergència i Unió está en condiciones de obtener una mayoría que le garantiza la investidura de Artur Mas como president, según el sondeo realizado por el Instituto Noxa para La Vanguardia…
Hay, por tanto, bastante unanimidad en la mayor parte de datos y tendencias: Artur Mas puede poner a enfriar el cava, por más que deberá estar atento a que no se vuelva a producir lo que sucedió en las dos elecciones anteriores que lo dejaron con mayoría, pero sin mayoría absoluta, y que permitieron que el PSC se alzara con la victoria de la mayoría absoluta, al sumar los escaños de ERC y de ICV.- Ahora, hay otra fuerza en discordia, el PP, que merece atenciones muy diversas, en atención a la encuesta que se consulte: es la fuerza que tiene más distintos resultados en unas y otros sondeos. Pero, en términos generales todo estos resultados, y una creciente fragmentación del arco parlamentario, son el efecto de una gran desmovilización del electorado de izquierdas, que puede dejar la participación en solo un 50% o 52%, según señala El País. La encuesta de Metroscopia para este diario vaticina que CiU podrá gobernar en solitario, al quedarse al borde de la mayoría absoluta, que en el Parlamento autónomo se sitúa en 68 diputados. El sondeo se realizó telefónicamente mediante 1.508 entrevistas repartidas proporcionalmente por las cuatro provincias catalanas entre el 16 y el 17 de noviembre. Su margen de error es del 2,8%. Lo que deja claro es que, a una semana de los comicios, no hay un solo indicador que se le resista a Mas, quien sin embargo no deja de llamar a los suyos a la movilización máxima para evitar que el balón se desinfle en la recta final, como ya le ocurrió hace cuatro y hace ocho años. El Partido Popular (PP) no paga su política de oposición al mayor autogobierno en Cataluña, y puede mantener sus 14 diputados actuales. Según el sondeo de El País, sí sale muy beneficiado Ciutadans, que basa todo su discurso en la supuesta marginación del castellano: sube de tres diputados a seis o siete, un resultado que dependerá siempre del cumplimiento de las previsiones de baja participación. Algo parecido le ocurre a Solidaritat, el partido del ex presidente del Barça Joan Laporta, que lograría hasta tres escaños si la abstención es alta. Para otras encuestas, en cambio, eso es inimaginable…. ¿Y el tripartito de la izquierda (PSC, ERC e ICV), que ha gobernado los siete últimos años? Llega a la conclusión El País de que no tiene ninguna posibilidad de sumar mayoría absoluta. Los socialistas pierden siete de sus 37 diputados. ERC baja de 21 a tan solo 8 o 9. Únicamente Iniciativa-Esquerra Unida aguanta un poco el golpe, con un retroceso de dos diputados sobre los 12 actuales. La encuesta no difiere sustancialmente de la publicada por el mismo diario en octubre. CiU incrementa ahora su grado de apoyo y gana tres o cuatro escaños respecto a la anterior estimación. Los socialistas suben ligeramente al ganar dos escaños. Ambas remontadas son a costa de ERC, que sigue en caída libre desde los 12 escaños que se le atribuían en septiembre. El PP se desinfla con la pérdida de dos escaños. Iniciativa se mantiene. El fuerte rechazo que la política sigue generando en buena parte del electorado hace que el volumen de ciudadanos que se inclinan por opciones políticas extraparlamentarias o por el voto en blanco sea muy elevado (9,1%). Esta variable es la que puede llevar a sorpresas en la noche electoral. De momento, en esta categoría política solo parece tener garantizado el acceso al Parlamento el partido de Laporta, pero en provincias como Girona también podría tener entrada la escisión de ERC, Reagrupament, liderada por el ex consejero Joan Carretero. En todo caso, el del próximo domingo es el tercer intento de Artur Mas de alcanzar la Generalitat . Y, en esta ocasión, a diferencia de las dos últimas ocasiones, cuando la izquierda logró movilizar a los suyos azuzando el miedo a un pacto CiU-PP, Mas espera imponerse con autoridad, incluso doblando ampliamente el número de escaños que la encuesta vaticina para el PSC, algo que ni Jordi Pujol logró cuando gobernaba cómodamente con mayoría absoluta, en los años ochenta. Además, el ascenso de CiU es generalizado en todas las provincias, tanto las más urbanas como las más rurales. Los nacionalistas también se benefician de un estado de opinión generalizado que da por hecha su victoria. Y ya no es solo que una amplia mayoría de ciudadanos (77%) esté convencida de que CiU ganará el próximo domingo, sino que uno de cada dos lo prefiere, frente a un 27% al que le gustaría que ganase el PSC. Pese a que Mas lo puede tener relativamente fácil para gobernar en solitario, la encuesta vuelve a revelar que un pacto de nacionalistas y socialistas sería el preferido de los ciudadanos. La llamada sociovergencia… Lo pide el 23% del total de encuestados, frente a un 15% que vería con buenos ojos un acuerdo con ERC y un 14% que optaría por un pacto CiU-PP. Lo que más inquieta en las filas de la izquierda es que cualquiera de estas opciones, incluso el tantas veces denostado pacto de nacionalistas y populares, suma más adeptos que la reedición del tripartito. Solo un 11% de los ciudadanos lo ve como una buena opción.

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